La imprenta: un elemento crítico
A.
Fernández Luzón asegura que “en Europa, durante muchos siglos no se
conoció más forma de reproducción de textos que la copia manuscrita
realizada por escribanos… También se generalizó entonces el uso del
papel, elaborado con lino y cáñamo, mucho más barato y manejable que el
pergamino.”
La
solución a las limitaciones de la reproducción de libros surgiría
aproximadamente en el año 1453 en la ciudad de Estrasburgo, Francia. Es
ahí donde
Johannes Gensfleich Gutenberg crearía la imprenta de tipos
móviles (también llamada “de letras sueltas”). La imprenta es una
técnica para imprimir textos en un papel por medio de procedimientos
mecánicos. Estos procesos consistían principalmente en aplicar tinta
sobre planchas o tipos para posteriormente aplicar en ella presión
suficiente para transferirla al papel.
Métodos
de impresión similares ya existían desde tiempo atrás. Lo que hizo
sobresalir la imprenta de Gutenberg fue su sistema de letras sueltas,
este permitía alterar el contenido de un mismo molde, pudiendo
utilizarse para la impresión de diferentes textos. A diferencia de otros
métodos más antiguos que utilizaban bloques de madera en los que los
textos se grababan cada uno a mano y cuyo contenido era completamente
estático. Es gracias a esta revolución de los métodos de impresión que
los libros pueden comenzar a clasificarse como medios de comunicación de
masas, al comenzar a dirigirse de manera general a muchos destinatarios
anónimos.
Los incunables
Los
libros producidos en el periodo de tiempo entre la invención de la
imprenta de Gutenberg y el año 1480 fueron denominados “incunables”, un
término que hace referencia a que, durante ese periodo, la técnica de
hacer libros con la imprenta se encotraba en su infancia. Popularmente
se cree que el primer libro impreso por Gutenberg fue la Biblia, aunque,
en realidad, ya había reproducido previamente otra obra católica
llamada “Misal de constanza”. En dicho libro se incluían los textos utilizados para la celebración de la misa, pero tuvo una tirada más
limitada y por eso no atrajo demasiada atención.
El libro y sus cambios a lo largo de los siglos
Siglos XIV-XVI
Tres
siglos después de la invención de la imprenta, la sociedad había
sufrido muchos cambios, pero los libros permanecían muy similares a cómo
eran en sus inicios. No obstante, poco a poco comenzaron a incluirse en
ellos elementos que no estaban presentes en los incunables o que los
diferenciaban de ellos. Entre algunos de estos están:
- Formatos más pequeños
- Decoración renacentista
- El uso de la portada (Ausente en muchos de los incunables)
- Preferencia por la letra romana en lugar de la gótica
Durante
el periodo renacentista (Siglos XV –XVI) las bibliotecas incrementaron
su actividad y se pusieron a disposición del público general. Así, el
libro comenzó a considerar un instrumento ideal para fomentar la cultura
y transmitir nuevas ideas.
Siglos XIX-XX
La revolución industrial trajo consigo un impacto súbito en todos los
campos de la sociedad. La producción de libros, por supuesto, no fue la
excepción. El desarrollo de procesos de producción más rápidos y
mecanizados sustituyeron prácticamente en su totalidad a los métodos
artesanales que se habían venido utilizando desde tiempos antiguos.
Esto, por otro lado, les permitió a los libros tener un alcance mucho
más amplio que antes.
La
generalización de la educación para la población y el surgimiento del
periodismo despertaron un mayor interés en la lectura en todos los
grupos de la sociedad. Debido a estos surgieron diferentes métodos de
comercialización y distribución como los clubes de libro, la venta por
correo y los libros de bolsillo.
Con
el auge de la globalización y el internet el libro ha ido adoptando una
nueva faceta que adopta las ventajas de las herramientas de difusión
modernas. Los llamados libros electrónicos o “e-books” pueden
visualizarse en una variedad de dispositivos digitales tales como:
computadoras, tabletas, teléfonos inteligentes, etc. Estos son, a
grandes rasgos, copias digitalizadas de libros publicados también en el
clásico formato de papel.
Puede
decirse que en la actualidad se está viviendo un proceso de transición,
en la cual gran parte de los libros en formato digital son copias
exactas de sus contrapartes físicas y ambos formatos conviven, quedando a
discreción de la persona cuál de ellos prefiere. Sin embargo, tomando
en cuenta los rápidos cambios y avances en la tecnología, puede que
dentro de algunos años los libros electrónicos comiencen a adaptar
características propias que solo son posibles debido a su naturaleza
digital. Así, como ya sucedió en su momento con el paso de libros
transcritos a mano a libros impresos mediante procesos mecánicos.